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Investigador mexicano coordina metaanálisis de estudio genómico internacional

Por Antonio Trejo

México, DF. 21 de enero de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- Un ambicioso estudio genómico que involucra la participación de más de 300 científicos de todo el mundo, agrupados en el consorcio Enhancing NeuroImaging Genetics through Meta-Analysis (ENIGMA), ha identificado la relación entre variantes genéticas comunes y el tamaño de diversas estructuras subcorticales del cerebro humano.

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El científico mexicano Miguel E. Rentería, becario posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Médicas QIMR Berghofer, en Brisbane, Australia, fue responsable de liderar parte de este esfuerzo internacional, al diseñar los protocolos de análisis genético que aplicaron los diferentes grupos participantes en el proyecto, coordinar la comunicación entre los grupos de investigadores, así como llevar a cabo parte del metaanálisis y estudios secundarios, cuyos resultados han sido consignados en la revista especializada Nature.

dr miguel e renteria“En 2010 inicié mis estudios de doctorado en el Instituto de Investigaciones Médicas QIMR Berghofer, aquí en Australia. Fue entonces cuando me involucré en las primeras fases del proyecto ENIGMA, que combina el análisis de imágenes cerebrales de resonancia magnética y datos genómicos. Después surgió la oportunidad de ser uno de los analistas principales durante la segunda fase del proyecto”, explicó el investigador en entrevista telefónica para la Agencia Informativa Conacyt.

Las tomografías por resonancia magnética (TRM) estructural de más de 30 mil voluntarios, unidas a su información genética que aportaron institutos y laboratorios de todo el mundo, fueron analizadas por los científicos participantes en el proyecto, liderados principalmente por grupos de investigadores en Australia, Estados Unidos y Holanda.

“En esta etapa, que concluyó en 2014, analizamos el volumen intracraneal y siete regiones subcorticales: hipocampo, amígdala, globo pálido, tálamo, núcleo caudado, putamen y núcleo accumbens. Descubrimos ocho asociaciones genéticas.La muestra –poco más de 30 mil individuos– fue lo suficientemente grande y nos permitió demostrar la relación entre la variación genética y la forma en la que esta influye en el volumen del encéfalo”, explicó.

Con la genética, ahora los investigadores podrán explicar entre el siete y el 15 por ciento de las diferencias en tamaño cerebral entre una persona y otra. “En esta etapa del estudio identificamos también algunos mecanismos específicos –ligados a la variación genética y volumen de las estructuras cerebrales– que contribuyen a la muerte celular programada, direccionamiento de axones y transporte vesicular”, agregó el doctor Rentería, quien también es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y becario posdoctoral del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En el largo plazo, los resultados podrían ser útiles para el desarrollo de nuevos métodos de diagnóstico y prevención, o para tratamientos farmacológicos de enfermedades como esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, alzhéimer y demencia. De hecho, el consorcio ENIGMA ya está organizado en varios grupos de interés que abordan enfermedades en particular.

Invitación a México

recuadro proyecto ENIGMADesde 2010, los líderes de ENIGMA invitaron a laboratorios e institutos del todo el mundo a participar en el proyecto, con análisis de imágenes por resonancia magnética y datos genómicos de sus voluntarios sanos o pacientes.

A pesar del carácter incluyente y democrático del proyecto científico, el doctor Rentería lamenta que la gran mayoría de los individuos incluidos en el estudio hayan sido de ascendencia Europea, y que la participación de instituciones mexicanas –y del resto de América Latina- fue nula. “Yo creo que la limitante fue que en nuestro país todavía no es común que los laboratorios combinen la neuroimagen con la genómica”, dijo. “Sin embargo, en ENIGMA 2 incluimos una muestra de mexicanos-americanos de San Antonio, Texas. La mitad de las asociaciones reportadas replicaron en la muestra con ancestría mexicana”.

Para las siguientes fases de ENIGMA, el investigador mexicano reiteró la invitación: “Si algún centro de investigación o laboratorio desea participar aportando imágenes cerebrales, aun cuando no tenga datos genómicos, puede hacerlo. El primer paso es registrase en el sitio en internet del proyecto ENIGMA o contactar directamente a este servidor”.

Es importante mencionar que la identidad de los pacientes permanece bajo resguardo del laboratorio que originalmente procesó las imágenes y datos genómicos. “Nosotros solo trabajamos con metadatos, el protocolo de investigación no permite ni necesita los datos personales de los pacientes, asociados a las imágenes cerebrales y datos genómicos”, explicó.

Finalmente, el especialista resaltó que el enorme esfuerzo personal que ha aportado al proyecto ENIGMA se suma al talento de un gran equipo de científicos con los que trabaja, no solo en el Instituto de Investigaciones Médicas QIMR Berghofer, sino alrededor del mundo.

“Este es un gran trabajo de equipo. Tengo que reconocer de forma particular el trabajo y apoyo de mis colegas Derrek P. Hibar, Jason L. Stein y el profesor Paul M. Thompson en Los Ángeles, y a mis supervisores aquí en Australia: Sarah E. Medland, Margaret J. Wright, y el profesor Nicholas G. Martin. Pero en especial, reconocer a todos los grupos del consorcio ENIGMA, que han hecho una gran labor”.

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