Museos, ventanas abiertas al conocimiento

 

En la Ciudad de México hay 169 museos y 43 galerías, cifras que la colocan entre las urbes con mayor cantidad de esos recintos. No obstante a la gran oferta y variedad, los museos enfrentan enormes desafíos para responder a las nuevas demandas y expectativas de la sociedad en su búsqueda por transmitir su valía como instrumentos de educación informal, como espacios para despertar vocaciones científicas y, sobre todo, como lugares de recreación y goce por el conocimiento.

 

Por Armando Bonilla

Ciudad de México. 12 de octubre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Tendría apenas siete u ocho años de edad, cursaría segundo o tercer año de primaria, hoy, en su edad adulta no lo tiene del todo claro, pero lo que sí recuerda a la perfección es el gran esqueleto de dinosaurio (Diplodocus) frente al cual tuvo la oportunidad de pararse cuando niño.

Diplodocus museo historia natural ilustraciónIlustración: Ana Yáñez

En ese entonces, el pequeño Sergio se sintió asombrado, para él no existía el gran abanico tecnológico con que cuentan los niños de hoy en día y que les permite ver ese y otros dinosaurios en impresionantes animaciones de cómo fue su hábitat natural.

Tal fue el impacto de ese contacto con un dinosaurio, un gran oso polar —que muchos recordamos— y una pequeña ventanita dentro de una sala totalmente oscura, la cual albergaba una réplica del sistema solar, que en ese momento entendió que quería estudiar algo relacionado con el quehacer científico.

Fue un museo, el Museo de Historia Natural para ser exactos, el que llevó al entonces niño Sergio de Régules a desear convertirse en divulgador, así lo contó el hoy coordinador científico de la revista ¿Cómo ves?, editada por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Museos, poderosa herramienta educativa informal subutilizada

De acuerdo con datos contenidos en la página oficial de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, en la capital del país se enlistan al menos 169 museos y 43 galerías, cifras que la colocan entre las urbes con mayor cantidad de esos recintos culturales —y educativos—. No obstante a la gran oferta y variedad, los museos no tienen el impacto deseado en una sociedad donde visitarlos no forma parte de su cultura general.

Especialistas aseguran que uno de los problemas y grandes retos a los que se enfrentan los museos tiene que ver con la poca capacidad que han mostrado para transmitir su gran valía como un instrumento de educación informal, como espacios para despertar vocaciones científicas o relacionadas con las llamadas ciencias duras y sobre todo como sitios de recreación, ello sin dejar de lado su impacto como instrumento de sensibilización cuando de recintos enfocados en las artes se trata.

“Los museos enfrentan ciertos retos para responder a las nuevas demandas y expectativas de la sociedad, así como a las condiciones del mundo contemporáneo (…) En términos educativos, los retos tienen que ver con el fomento de valores y actitudes (interculturalidad, respeto, diálogo, cooperación y apertura), así como la comunicación de mensajes al nuevo contexto global”, señala el artículo “El museo: espacio educativo potente en el mundo contemporáneo”, de Luz María Maceira.

En ese contexto y hablando en términos del impacto educativo que estos recintos podrían lograr si se mejorara la percepción que de ellos se tiene en México que, de acuerdo con los expertos, es de distanciamiento con la sociedad en general, es decir, que se perciben como lugares accesibles solo para un sector de la población, podrían mejorarse, entre otras cosas, los malos resultados que el país consigue años tras año en la llamada Prueba PISA, donde se ubica en los últimos lugares en materias relacionadas con el quehacer científico.

Para entenderlo, basta recordar que el último reporte de la evaluación PISA arrojó que México se sitúa en el lugar 57 de 70 países en cuanto a ciencia se refiere; en matemáticas se posicionó en el peldaño 56 de 70 y en lectura en el puesto 55 de 70. Para los expertos, es ahí donde los museos juegan un rol relevante, ya que entre sus múltiples objetivos se encuentra despertar en los niños, a edad temprana, el gusto por esas áreas educativas, pero haciéndolo de una manera divertida e informal.

museo nacional antropologia kevin dooleyMuseo Nacional de Antropología e Historia. Foto: Kevin Dooley bajo licencia Creative Commons (CC BY 2.0).

El poder del primer contacto entre un pequeño y el museo

Cuando apenas era un niño y cursaba la primaria (en los años 70), Sergio de Régules fue enviado como parte de una tarea escolar al Museo de Historia Natural, donde recibió una importante dosis de ciencia que despertó en él su vocación científica.

oso polar museo historia natural dioramaMuseo de Historia Natural.Aun cuando no fue el único factor, lo cierto es que a esa edad, donde la inocencia y la capacidad de asombro se mantienen en niveles muy elevados, resulta muy relevante acercar a los pequeños al quehacer científico y en general a las ciencias duras.

“Recuerdo que el museo se caracterizaba, y se sigue caracterizando, por sus exposiciones en forma de diorama con escenas de la vida natural en distintos ecosistemas, tundras, selvas y el desierto; uno como niño se acercaba, oprimía un botón y todo se iluminaba. Se iluminaba una representación tridimensional con animales disecados y con una escenografía muy bonita, ello era muy emocionante porque uno se sentía prácticamente ahí y participaba aunque fuera de esta manera lejana en la vida de esos lugares”, relató De Régules en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.

Para el divulgador, eso era mucho mejor que estudiar los mismos temas en el libro. “Yo tenía libros de esos temas, pero no se comparaban con el diorama”. 

Por qué fue tan efectivo el mensaje

oso cafe museo historia natural dioramaMuseo de Historia Natural.El propio Sergio de Régules, quien a lo largo de su carrera profesional también se ha especializado en la divulgación científica a través de los museos, explica que el mensaje resultó muy efectivo gracias a varios factores, entre los que se conjugaron su corta edad y la novedosa manera de presentar el conocimiento.

— ¿Recuerda qué edad tenía cuando realizó esa primera visita a un museo?

— Recuerdo que tenía ocho años y debo haber ido en segundo o tercero de primaria, a esa edad ya tenía afinidad por algunas materias relacionadas con las ciencias y debo decir que mucho influyó que en esa época, en la gran mayoría de programas de televisión que no fueran cómicos (caricaturas), aparecían científicos. Entiendo que eso fue gracias a una estrategia intencional de Estados Unidos para inspirar vocaciones científicas porque se necesitaban y el efecto llegó indirectamente a México, donde se retransmitían esos programas.

Entonces sí, yo ya tenía interés por esos temas, incluso me había comprado un librito que se llamaba La astronomía es divertida, pero la visita al museo sirvió para reforzarlo, para hacer explotar más este gusto por ciertas áreas y creo además que esa es la función de los museos, disparar y que se activen tendencias que uno ya trae o ya vio por ahí; o bien, guardar experiencias, dejarlas plasmadas en la memoria para más tarde relacionarlas con otras vivencias.

— ¿La forma de presentar el contenido influyó en la experiencia?

— Claro, el esquema de diorama fue algo muy estimulante para la mente, hoy en día recuerdo muy bien los escenarios y la dinámica de interacción; actualmente no recuerdo lo que comí ese día ni qué hice, pero recuerdo muy bien detalles de esa visita, creo que funcionaba muy bien la estrategia, sobre todo en los museos de historia natural, incluso hoy en día se sigue utilizando, museos internacionales recurren a esto de colocar los animales disecados y montarlos en escenas tridimensionales que uno puede rodear, pero la esencia es la misma de los dioramas. Desde mi punto de vista, ver a los animales de cerca es una estrategia memorable, a mí me funcionó y creo sigue funcionando.

Del impacto visual innovador a la estrategia obsoleta

recuadro roberto shimizuAun cuando De Régules considera que ese tipo de estrategias sigue funcionando, lo cierto es que el contexto del visitante —niños y adultos— de hoy en día a los museos ha cambiado gracias a las nuevas tecnologías de la información, mismas que lo han puesto todo, absolutamente todo al alcance de un clic; son la nueva ventana al mundo que elevó los estándares en la capacidad de asombro de las personas y ante la cual las estrategias de los museos comenzaron a rezagarse.

Al respecto, Roberto Shimizu, director creativo del Museo del Juguete Antiguo, considera que los museos en México se encuentran en un periodo de crisis durante el cual están obligados a renovarse y hacerlo a partir de “escuchar al público” para crear de la mano de él experiencias memorables que los inviten a visitarlos cada vez más.

Explicó que los protocolos que siguen los museos en la actualidad son terribles, distantes del visitante, más que hacerlos sentir cómodos durante la visita, los espantan y los ahuyentan. “El problema ha sido que se siguen protocolos internacionales pero en muchos de los casos sin estándares profesionales, en realidad en México copiamos modelos que vienen de primer mundo pero sin tener presente que no somos un país primermundista (…) Creo que en México no se están adaptando bien los protocolos”.

El experto considera que se ha vuelto incluso triste acudir a un museo y observar a los visitantes, sobre todo los niños y jóvenes copiando las fichas sin apreciar la obra, ya que los maestros los mandan como parte de una tarea pero sin una guía adecuada y el formato del museo tampoco se las oferta. “La misma manera en la que están exhibidas las obras, la experiencia al visitar el museo, donde te vigilan para que no te acerques a las obras, para que no hagas ruido, el propio costo de acceso, derivan en que la gente no se sienta en un lugar cómodo”.

La interactividad, la estrategia que llegó para quedarse

Una vez que las mentes detrás de los museos detectaron que la atención de los visitantes comenzaba a perderse, que durante las visitas no se transmitía el mensaje con la misma efectividad que años atrás, se dio paso a las exposiciones interactivas, las cuales fueron una gran aportación de los museos de ciencia a ese sector.

Al respecto, Silvia Singer Sochet, directora general del Museo Interactivo de Economía (MIDE) y presidenta en turno de la Asociación Mexicana de Muesos y Centros de Ciencia y Tecnología (Ammccyt), explicó que los museos han transformado su papel en la sociedad y de manera muy radical en los últimos 10 o 15 años.

recuadro frase silvia singer museosA decir de Singer Sochet, la mayoría comenzó a evolucionar del protocolo formal —que menciona Roberto Shimizu unas líneas arriba— a foros de encuentro social, espacios de encuentro, no solo con el pasado, lo cual ya eran antes, espacios de resguardo de material, sino como espacios donde se analiza el presente, donde nos reconocemos como individuos y utilizamos para reconocer a otros que viven en condiciones distintas a las nuestras.

“Los museos que más reflejan este cambio son los de arte contemporáneo y los de ciencias, además de algunos otros espacios que resguardan colecciones vivas, tales como los acuarios y los jardines botánicos —considerados también dentro del grupo de los museos de acuerdo con la definición del Consejo Internacional de Museos—, y al tiempo que adquieren una nueva importancia a nivel social (…) recurren a nuevas estrategias como la interactividad”.

Los museos, dijo, están en un momento donde definitivamente deben cambiar la museografía, pero no hacerlo solo para llenarlos de alta tecnología, que sí es importante pero no debe ser el motor del diseño museográfico; el motor deben ser elementos que se vuelvan significativos para las personas.

“Por ejemplo, se habla mucho de la realidad aumentada y entonces como es tecnología muy moderna y que causa gran sorpresa y admiración, pareciera que podemos comunicar lo que sea a través de realidad aumentada y sí se pueden comunicar muchas cosas y es efectiva gracias a la característica de ser inmersiva, pero más poderosas resultan otras herramientas a las que hoy en día se recurre como lo es el diálogo entre las personas, es decir, la construcción de tu propia explicación de las cosas, lo cual obedece a herramientas de la museografía contemporánea”.

No obstante, en torno al peso que la interactividad tiene hoy en día en los museos, la experta dijo que sigue siendo una herramienta eficaz para comunicar desde los museos, sobre todo cuando se habla a los niños de ciencia. “Creo que el formato de interacción es un formato vigente y en el caso de los museos de ciencia se trata de un formato que se puede expresar a través de tecnología”.

Sin embargo, su implementación aún supone un reto toda vez que hoy en día el visitante está en contacto constante con una gran gama de herramientas tecnológicas, desde sus teléfonos inteligentes, y si acude al museo pero accede a tecnología que no le responde con la misma rapidez y efectividad a la que está acostumbrado, será muy fácil que se desestimule, en consecuencia, hay que ser muy cuidadosos con su uso.

El camino a seguir para mantenerse en el gusto del público

recuadros frase horacio correa museosPara Horacio Correa, consultor independiente en museos, el camino que deben seguir los museos para permanecer en el gusto del público y captar nuevos visitantes, sobre todo para comunicar de manera efectiva, debe ser involucrar más al visitante durante los recorridos, hacerlos que tengan un rol más activo.

“Hay museos que tienen un carácter mucho más interactivo, más participativo, mientras que otros son más tradicionales en el sentido de que solo vas y observas; sin embargo, en ambos tipos, en México seguimos estando muy lejos de lo que está ocurriendo en otros países en relación con el visitante, donde realmente lo vuelven una parte central no solo en la concepción de la oferta del museo, sino involucrándolo más en el propio diseño de esa oferta”.

Al intentarlo se debe tener claro también que el museo realmente educa, pero que lo hace de una forma muy diferente a como ocurre en la escuela, que realmente la experiencia del museo es muy corta, donde el aprendizaje se da a partir de la vivencia que se tiene. “No se trata de pararnos frente al visitante y soltarle de golpe toda la información, sino de ir construyendo de su mano la experiencia en el museo”.

La magia al visitar el museo aún prevalece

Para Horacio Correa, la gran riqueza de los museos, aún hoy en día y pese a cualquier situación adversa que pudieran estar atravesando, radica en que realmente pueden cambiar la vida de una persona y tal vez a un niño. Por ejemplo, aquel que nunca ha tenido ningún contacto con el arte, puede descubrir una vocación al acudir a un museo y participar en algún taller relacionado con ese campo.

“Recuerdo entrar a ese patio maravilloso, sentir la brisa de la fuente que salpica al entrar, ver el espejo de agua y sentir un lugar especial, más allá de lo que hubiera en las salas, era la vivencia de lo que significaba sentir ese espacio. Yo me dediqué a los museos solamente por las visitas que hacía en la escuela al Museo de Antropología, solamente por eso”, finalizó Correa luego de explicar que los museos hoy en día están en posición de multiplicar ese efecto por cien en la niñez mexicana.

ciervos museo historia naturalMuseo de Historia Natural.

 

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