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Rafael Polanco, mexicano sin límites


Por Tania Robles

Ciudad de México. 30 de agosto de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Su nombre es Rafael Polanco Segovia, un mexicano que demuestra que la edad nunca es un límite para cumplir los sueños y propósitos. Después de 20 años de poner en espera su meta, hoy en día busca especializarse en temas espaciales para colaborar en el sector nacional.

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En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Rafael contó su vida, sueños y aspiraciones.

El principio del camino

Rafael Polanco SegoviaRafael Polanco Segovia.“Desde niño supe que quería dedicarme al espacio, por supuesto, como muchos otros mi sueño era ser astronauta. Deseaba ver nuestro planeta desde arriba, confirmar mi sensación de que en realidad nuestro mundo es una sola entidad donde todos los humanos somos iguales”.

Este pensamiento ha permanecido por décadas en la mente de Rafael, quien a pesar de encontrar junto con su familia dificultades económicas en su juventud, estudió la licenciatura en ingeniería civil en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1993. Esto sin saber que en 20 años el conocimiento que pensaba inútil en el área que le interesaba, sería de gran importancia para especializarse.

Durante sus años universitarios, Rafael tuvo la oportunidad de colaborar de forma lateral en el Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial (PUIDE) en 1995. Ahí, el ingeniero Rafael Polanco trabajó, junto con investigadores y profesores de la UNAM, en el primer satélite de fabricación mexicana llamado UNAMSAT.

Su trabajo consistió en la generación de programas que eran capaces de obtener señales de presión y temperatura provenientes de dispositivos que formaban parte de cohetes pequeños. Dichas señales eran graficadas en tiempo real y la información era almacenada para su posterior análisis y comparación. Esto fue desarrollado en el Centro de Instrumentos de la UNAM.

“Conocer a estos profesores me hizo ver que entrar al sector espacial no era algo imposible y solo requería dedicación, estudio y disciplina”, comentó.

Ya desde preparatoria, Rafael volteó su atención a la programación de aplicaciones y sistemas. Para eso aprendió lenguajes y lógica de programación y a utilizar estructuras de datos. Esto le abrió oportunidades profesionales y en la licenciatura fue aceptado como becario en la Unidad de Servicios de Cómputo Académico (Unica) de la Facultad de Ingeniería.

En este lugar aprendió a utilizar diversas herramientas de la ingeniería de software y a fortalecer su conocimiento en distintos lenguajes para programar. “Durante mi estancia en la unidad fue que se presentó mi primer trabajo formal en el área de sistemas, y de ahí en adelante me dediqué a trabajar en la iniciativa privada en muchos proyectos de análisis, diseño, arquitectura, programación, administración, consultoría y capacitación de sistemas de software empresarial durante 16 años”, platicó.

Un sueño posible

Muchas personas abandonan sus sueños después de un tiempo o de entender las dificultades que representa lograrlo, pero Rafael Polanco nunca se rindió. Esto lo llevó a comenzar en 2015 diversas opciones para estudiar y especializarse con una maestría en algo relativo al espacio como podría ser astrofísica, ciencias espaciales, ingeniería aeroespacial o astronáutica en México o en el extranjero.

Rafael Polanco Segovia1Rafael Polanco Segovia.Después de un gran esfuerzo, Rafael encontró la oportunidad de ingresar a la Universidad Aeronáutica en Querétaro (Unaq) a la maestría en ciencias de la ingeniería aeroespacial. “Actualmente estoy en el segundo cuatrimestre de la maestría, aprendiendo mucho de las ciencias y la ingeniería relacionada con el ámbito espacial”, agregó.

Veinte años después de haberse involucrado por primera vez con su sueño durante el PUIDE, hoy Rafael vuelve a estar en contacto con un proyecto relacionado con el espacio, esta vez con algo más grande y emocionante que busca aumentar las capacidades de México en el sector espacial en el desarrollo de vehículos orbitales y suborbitales.

Gracias a la Unaq, que tiene dentro de sus líneas de investigación uno de los proyectos apoyados por el Fondo Sectorial para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología Espacial de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), es que este amante del espacio puede volver al camino de cumplir sus sueños.

Rafael realiza su maestría y desarrolla el análisis y diseño estructural de la tobera de expansión —sitio donde se lleva a cabo la propulsión del cohete— que será fabricada con materiales compuestos. Este proyecto es dirigido por el doctor Omar Jiménez Arévalo, investigador y profesor de la Unaq. “Creo que todo se alinea porque resulta que los conocimientos adquiridos en ingeniería civil me ayudarán en el tema estructural y la programación en el diseño de los componentes y gran cantidad de datos que manejaré”.

Aunque Rafael Polanco Segovia se encuentra realizando sus estudios de maestría en la Unaq, su gran calidad profesional le ha servido para ser aceptado en Cranfield University y en la International Space University (ISU), instituciones líderes en el ámbito espacial internacional. 

“Está muy claro para mí que la edad no importa cuando decides realizar tus sueños. Es difícil, siempre lo es, pero con esfuerzo, dedicación y disciplina siempre logras alcanzarlos”, concluyó.

 

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